sábado, 13 de mayo de 2017

PEQUEÑOS ESCRITORES

Este año se llevó a cabo el primer concurso de cuento pirandellista, en esta actividad participaron todos los estudiantes del colegio demostrando que los niños de nuestra institución poseen grandes habilidades y sobretodo mucha creatividad. Queremos compartirles dos de las lecturas que se llevaron el reconocimiento de nuestro jurado conformado por los coordinadores de cada sección: Alberto Soler, Diana Carolina Lagos, Sandra Ingrid León y el Señor Rector Jorge Hernán Naranjo quienes leyeron las historias y en arduo trabajo escogieron los mejores cuentos.

Los niños de Preescolar hasta grado segundo recibieron un reconocimiento por su participación fuera de concurso..

Categoría Infantil: Grados 3°, 4° y 5°
1° puesto: Alejandra Rodríguez Rondón 5A
2° puesto: Tamara Alonso 4B
3° puesto: Juan José García 5A

Categoría Juvenil: Grados 6°, 7° y 8°
1° puesto: Valentina Charry Linares 6B
2° puesto: Camilo Andrés Ariza 6B
3° puesto: Lorena Mauricio 6A

Categoría Mayores: Grados 9°, 10° y 11°
1° puesto: Emma Valentina Buitrago
2° puesto: Laura Rueda
3° puesto: Angie Tatiana Vargas

¿QUÉ ES EL AMOR? LA PREGUNTA DEL BUHITO

¿Qué es el amor? se preguntaba un día un polluelo de búho.
Su padre, al asombrarse por la pregunta que su pequeño hijo le hizo, decidió ignorarlo. Lo hacía porque él, siendo un búho mayor, no sabía lo que era. El buhito ofendido porque lo había ignorado se fue a la rama más distante de su padre, se quedó pensando en qué era el amor y sin darse cuenta se durmió profundamente.
Pasadas unas horas, el buhito se despertó. Era de noche y el estómago le pedía a gritos comida, así que fue a la rama de su padre. Al ver que no estaba, se puso a hacer memoria para saber si le había dicho que iba a salir y ahí cayo en cuenta que al ser un búho mayor salía de noche a cazar, así que se pudo tranquilizar.
Unas cuantas horas pasaron y el buhito seguía en la misma rama mirando al cielo para ver si veía a su padre, pero nada, ya todos los búhos habían llegado a excepción de él. Antes de que la preocupación lo invadiera completamente, el buhito se dijo a sí mismo – ¡si mi papá no viene por mí, yo iré por mi papá! -.
Mientras el buhito se alistaba se dio cuenta de dos cosas: la primera, era que no sabía a dónde había ido su padre y la segunda, era que ¡no sabía volar! El polluelo pensó que sería fácil, así que extendió sus alas y saltó de la rama pero en vez de volar se cayó al piso y se desmayó.
Un malhumorado puma llamado Rufus estaba caminando por el sendero, cuando de repente se tropezó. Rufus pensó que lo habían hecho tropezar a propósito y empezó a mirar para todos lados en busca de alguien a quien culpar, cuando vio al búho tumbado en el suelo. Él pensó que ese pequeño buhito era el que lo había hecho tropezar y que se estaba haciendo el indefenso para que no lo lastimara – eso no me va a engañar - pensó el puma, así que se lo llevó a su cueva para allí comérselo. 
Ya en la cueva, el buhito se despertó, estaba en el suelo muy confundido, no recordaba muy bien qué había pasado y no sabía qué hacía en esa oscura cueva. Se levantó del suelo y empezó a buscar una salida, antes de avanzar se aseguró de que no hubiera ningún depredador en la cueva y estando seguro de eso se dirigió hasta la salida.
Caminó unos cuantos minutos hasta que vio una luz intensa que empezaba a alumbrar la cueva y ahí cayó en cuenta de que había encontrado la salida. El buhito corrió hacia ella para salir de la cueva, cuando escuchó unos pasos aproximándose, el buhito asustado retrocedió porque no estaba seguro de qué criatura era. Los pasos se escuchaban cada vez más, hasta que de repente entró Rufus. Al ver una criatura tan grande el buhito se pegó a la pared para que pasara y aguantó la respiración para que no escuchara lo agitado que estaba, porque definitivamente  ese era un depredador. Rufus sin embargo lo olió, solo que ignoró lo que su nariz le decía y se adentró en la cueva. El buhito quedó paralizado, quieto contra la pared porque tenía mucho miedo.
Cuando Rufus llegó donde había dejado al  buhito, se puso histérico y empezó a creer que lo que había olido a la entrada de su cueva había sido al buhito que se había despertado y había intentado escaparse.
El puma fue corriendo a la entrada y vio al buhito pegado contra la pared. Este intento huir pero el puma lo cogió con su pata. El buhito intentó calmarse para preguntarle qué hacía ahí y por qué lo perseguía, después de muchos intentos fallidos para tranquilizarse, lo logró y le pudo hacer esas dos preguntas. Rufus le respondió que lo había traído porque él  lo había hecho tropezar a propósito y eso le molestaba y al saber eso el buhito le explicó que el solo se había caído del árbol y se había desmayado, o eso suponía porque no recordaba todo muy bien.  Sabiendo que el pequeño buhito que Rufus tenía en su pata no lo había hecho tropezar con intención se sintió terriblemente por haberlo espantado sin ningún motivo, así que se ofreció a ayudarlo a volver a su árbol con su familia, que seguramente lo estaba buscando.
Cuando llegaron al árbol del buhito, vieron a su papá sobrevolándolo en su búsqueda. El búho, al ver al puma con su hijo se asustó y con lágrimas en los ojos por la alegría de verlo bajó a rescatarlo porque pensó que el puma lo estaba lastimando. Al llegar al suelo no aguantó más las lágrimas y se puso a llorar mientras abrazaba a su hijo fuertemente y lo alejaba del puma lentamente. Rufus se dio cuenta de eso y le dijo que el solo lo había devuelto y que no quería lastimar ni al polluelo ni a él. El padre le agradeció a Rufus por haber traído sano y salvo a su hijo y Rufus le dijo que no había problema, que era lo menos que podía hacer y se fue obviamente ya habiéndose despedido del buhito.
Después de que se fue,  su padre le dijo al buhito que le iba a responder su pregunta porque ya sabía qué era el amor    y su hijo lo escuchó atentamente. Su padre le dijo que el amor era un sentimiento que jamás lo abandonaría, que estaba desde el momento en el que se nacía hasta la muerte y que el verdadero amor era incondicional.
El buhito al escuchar esas palabras abrazó fuertemente a su padre y le dijo que LO AMABA.
                                                                                                                 
ALEJANDRA RODRÍGUEZ RONDÓN
5°A                     

10 años                                            



LOS 8 AMORES LOCOS

Hola me llamo Isabella, tengo 19 años les voy a contar sobre 8 amores muy locos, los cuatro primeros fueron porque tuve una fiebre de 40 grados que  me hacía alucinar.
 Mi primer amor fue con una escoba en el colegio; mis papás no creían que yo me sentía caliente así que me mandaron para el colegio y mis amigos me dijeron que yo le daba besos a la escoba del salón, eso lo supe al día siguiente.
-¿Qué loco no?
Mi segundo amor o mejor mi segundo príncipe azul fue un cuaderno.
-¡este amor también fue en el colegio y con la misma fiebre y por lo mismo que el anterior ya que mis padres no me creían!-
Mis compañeros me habían dicho que le dije a un niño que estaba al lado mío que me prestara su cuaderno para una cosa y después de un rato le empecé a hablar al cuaderno diciéndole que nos íbamos a casar y a tener hijos.
Mi tercer amor fue con una pared en casa de mi abuela con la misma fiebre pero esta vez mis padres le habían dicho que me tenía que quedarme con mi abuelita porque los dos tenían una entrevista para un nuevo trabajo.

Mi abuelita me dijo que yo me senté en una silla al frente de una pared diciéndole que yo quería que el papá de él nos diera la bendición para casarnos.

El cuarto fue con los lápices de una amiga pero me traicionaron con mis lápices ya que estos no me querían.
-¡los siguientes amores fueron Soñados!-
El quinto amor fue el más loco porque fue con un pajarito en el país de los dulces y que cada vez que nos mirábamos nos dábamos besos.
El sexto amor fue con una bufanda que me había cosido mi abuelita materna y cada vez que me la ponía volaba y fue un sueño demasiado loco porque le daba   besos.
En el séptimo yo estaba dormida y en el sueño me casé con una cartuchera porque yo la quería mucho, ella no me traicionaba y me decía cosas lindas como por ejemplo que yo era la más bonita del mundo y que mis ojos eran hermosos como el color de una nuez, como una miel.
El octavo y último fue en mi casa pero fue un sueño con una botella y fue un sueño en el que yo supuestamente me casé y tuve Hijos con la botella.
Pero ¡oh sorpresa! uno de los sueños fue real, el de la bufanda ya que como yo quería mucho mi  bufanda le daba besos y lo gracioso fue que mis papás ahora si me creían que tenía fiebre, pero les dije que no era así, que yo lo hacía por honor a mi abuelita que ya está en el cielo por viejita y la extraño demasiado.
Posdata: la bufanda me la regalo mi abuelita cuando yo estaba chiquita……
                                                        
FIN
 Lorena Mauricio Valencia

6ª 


11 años

martes, 2 de mayo de 2017

ANTONIO ORTIZ, EL ESCRITOR DE LA JUVENTUD

El pasado 27 de Abril en conmemoración del Día del Idioma visitó nuestro colegio el autor bogotano Antonio Ortiz, escritor de las obras "Mal Educada" y "La extraña en mí" leídas por los estudiantes de los grados octavo, noveno, décimo y once quienes dieron una calurosa bienvenida logrando conmover al escritor con las muestras literarias y artísticas que hicieron para él liderados por sus profesores de plan lector Danny Moya Uriza y Priscila Caro.

Felicitaciones a todos los estudiantes y docentes que participaron en la planeación y ejecución de este gran evento.